Ya no una, sino tres palabras clave

Ya no una, sino tres palabras clave

Esta mañana, revisando mis publicaciones en este blog o en las redes sociales, me di cuenta de que quien solo eso ha visto de mí, puede llegar a creer que soy un fanático que ve solo lo “bueno” de la vida, un optimista irredento que escoge ignorar las partes de nuestra experiencia que pueden considerarse como “negativas”. Y peor aún, pueden pensar que a través del contenido que produzco, estoy invitando a las demás personas a adoptar esa forma de vida.

¡¡Nada puede estar más lejos de la realidad!!

Una vida bien vivida disfruta al máximo los eventos placenteros y aprovecha al máximo los dolorosos. Los dos son muy importantes y no estaríamos completos si alguno de ellos faltara.

Entonces, para aclarar cualquier duda, mi invitación es a sofocar todo intento de dejar de ver las cosas “negativas”, negarlas, esconderlas o tratar de disfrazarlas.

Mi invitación es a darles la bienvenida como a un viejo amigo que nos visitará mientras aun tenga cosas que ensenarnos. Mi invitación es a sumergirse de cabeza en esta vida, con todo lo que ello conlleva, así nos parezca bueno o malo.

Si durante muchos años la palabra clave para mí ha sido CONFIANZA, en este momento descubro que tengo dos más: Perspectiva y Disciplina.

La confianza es una actitud pasiva, como se supone que debe ser la roca sólida que nos sirve de apoyo. Pero no hemos venido aquí solo a aguantar pasivamente tempestades.

Por eso ahora sumo a mi vocabulario preferido la palabra PERSPECTIVA, pues ella nos mostrará la justa medida de los eventos, eliminará todos los pequeños dramas de nuestra vida permitiéndonos enfocar atención y energías en las cosas que más importan, y nos permitirá diagramar la ruta que queremos caminar en los años que nos quedan por vivir.

Y una vez que hayamos hecho eso, entra en acción la tercera palabra clave: DISCIPLINA. Disciplina para sentarse a planificar, disciplina para hacer cada día lo que esa planificación nos exige, disciplina para mantener el rumbo, aunque los vientos cambien, como marineros expertos que saben que en algunas ocasiones se puede pelear contra la tormenta y resistirla, mientras que en otras esa actitud no es la más sabia, pues los vientos solo arrancarán los mástiles y romperán nuestras velas si Les ponemos resistencia. Debemos aprender a ajustar velas, timones, pesos y contrapesos, de acuerdo con como las circunstancias lo exijan, mientras mantenemos el curso general de nuestra ruta para poder llegar al final hasta el puerto para donde originalmente zarpamos.

Esa es mi idea de una vida bien vivida. Construirla es mi tarea diaria y es el tipo de vida que les deseo a todos ustedes.

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