El valor de la finitud y el error
Que ironía que lo que en el día a día a menudo despreciamos como defecto, es el condimento que mejora el sabor de esta experiencia.
En recordar lo que debemos olvidar o viceversa, en amar lo que debemos odiar, o viceversa, en perdonar cuando deberíamos haber guardado el rencor, o viceversa, en ganar cuando tenemos todo para perder, o viceversa, en avanzar cuando se supone que debemos retroceder, o viceversa, en disfrutar hasta del sufrimiento, o viceversa. Así es como vivimos.
Y dentro de todo ese cocktail de acciones, percepciones y emociones, son los errores, las imperfecciones, y en última instancia la muerte, lo más precioso que tenemos.
Sin ello la otra mitad sería menos interesante, aburrida.