La vida es interesante porque está llena de lecciones no aprendidas. Este manifiesto explora cómo nuestra singularidad reside en aquello que a menudo despreciamos como defecto.

No se trata de ser racional. No es acerca de tratar de ser perfecto.

Tampoco de hacer siempre lo correcto. 

Se trata de ser humano, y ser humano implica a veces ser irracional. 

Ser humano significa ser imperfecto. 

Ser humano es acerca de cometer errores, muchas veces sin aprender de ellos.  

 

La condición de ser humano: irracional e imperfecto

La vida es tan interesante porque está llena de oportunidades no aprovechadas,  llena de lecciones no aprendidas y de potencialidades no desarrolladas.

La existencia es tan preciosa porque es imperfecta y cada ser humano es único solo en su imperfección.

En última instancia la vida es tan disfrutable porque termina.

 

 

El valor de la finitud y el error

Que ironía que lo que en el día a día a menudo despreciamos como defecto, es el condimento que mejora el sabor de esta experiencia.

En recordar lo que debemos olvidar o viceversa, en amar lo que debemos odiar, o viceversa, en perdonar cuando deberíamos haber guardado el rencor, o viceversa, en ganar cuando tenemos todo para perder, o viceversa, en avanzar cuando se supone que debemos retroceder, o viceversa, en disfrutar hasta del sufrimiento, o viceversa. Así es como vivimos.

Y dentro de todo ese cocktail de acciones, percepciones y emociones, son los errores, las imperfecciones, y en última instancia la muerte, lo más precioso que tenemos.

Sin ello la otra mitad sería menos interesante, aburrida.

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