
Tus hijos vinieron a vivir su vida, no la tuya
Los hijos despiertan el amor más intenso y el miedo más profundo. Pero en algún punto confundimos amarlos con dirigirlos. Este artículo va sobre esa línea.

Los hijos despiertan el amor más intenso y el miedo más profundo. Pero en algún punto confundimos amarlos con dirigirlos. Este artículo va sobre esa línea.

Para el trabajo de padre no hay más escuela que la vida y ella me ha venido enseñando la importancia de reconocer que cada etapa en el crecimiento de nuestros hijos es diferente, y el “éxito” que se logre en cada una (¡lo que sea que eso signifique!), dependerá de que tan bien podamos ajustar nuestro accionar a cada nuevo nivel.

Me tomó una década de ejercer el oficio de padre para comprender que el pleito con mi viejo no era por ser opuestos, sino por ser similares. Hoy entiendo que yo soy el granjero porque él aceptó ser el soldado. Una gratitud que llega 20 años tarde, pero con la madurez necesaria para entender su sacrificio.