Si supiera que vivo mis últimas horas y puedo hacer cualquier cosa, ¿qué pediría? Un recorrido íntimo por los sabores cotidianos, el amor de la familia y las conversaciones pendientes.

Si este fuera mi último día antes que me tiren a la fosa…

… si hoy supiera que vivo mis últimas horas antes de partir…

… sabiendo que puedo hacer absolutamente cualquier cosa…

… sin tener que pagar ningún precio, pues ya no voy a vivir.

 

 

Pediría primero una pizza Titos, pan de ajo y una Port Royal…

… dos bolsas de zambos salsa verde, un arroz chino mediano…

… un pollo de los negritos con tortilla enfrente del seguro social…

… y una o dos rosquillas en miel, así, como si fuera algo cotidiano.

 

 

Pediría dos horas más con mi viejo, para contarle como me ha ido…

… para decirle que todo va saliendo bien, que vamos firmes avanzando…

… y que, así como él me lo advirtiera, no todos los planes me han salido…

… y hemos tenido que replantear el camino, muchas veces adivinando.

 

 

Pediría una hora con mi hijo, dentro de tres décadas en el futuro…

… para poder verlo tranquilo, viviendo una vida feliz y completa…  

… y comprobar con mis ojos que no es necesario un corazón duro…

… para poder alcanzar los más altos niveles de éxito en este planeta.

Pediría una hora con mi mamá, a la que nunca he llamado así…

… para decirle sin que se me atoren las palabras en la garganta…

…que la quiero mucho, que sin su ayuda no estuviéramos aquí…

… y que no sé porque la palabra mamá siempre se me atraganta.

 

 

Pediría una hora con mi hija, si pudiera treinta años el reloj adelantar…

… para poder decirle con sonrisa pícara y desde el fondo de mi corazón…

…que yo siempre estuve seguro de que todos esos éxitos iban a pasar…

… pues una mujer tan fuerte, bonita e inteligente, nace una en un millón.

 

 

Pediría una hora con Silvio, de quien disfruto su música y su letra como pocas…

… para platicar sobre la vida, los pecados, los sueños, las caídas y las aspiraciones…

… para decirle que yo también decidí hablar de cosas imposibles, de cosas locas…

… pues que vida habríamos vivido sin tratar de ayudar a las futuras generaciones. 

 

 

Y el tiempo restante lo pasaría con Karelia, la mujer con quien siempre soñé…

… la que me canceló el derecho a muchas cosas que disfrutaba antes de casarme…

… para darme a cambio la vida más feliz y completa de lo que alguna vez esperé…

… y poder decirle que ni en tres vidas le podría pagar todo lo que ella llegó a darme. 

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