Recordar hacia adelante no trae nostalgia, sino optimismo. Es la certeza de saber que, a pesar de las vueltas, llegaremos exactamente a donde debemos estar.
La partida entre las canas y la calvicie
A menudo me detengo a recordar mi futuro y me sorprende ver cuántas cosas había olvidado.
Fue divertido ver como las canas terminaron ganando la partida a la calvicie, por ejemplo, pues en mis cuarentas era difícil saber cuál de las dos ganaría.
Más interesante fue ver como después de tantas décadas, mi Esposa me sigue gustando tanto como en mis veintes, y me sorprendió verme jugando con nietos de la misma forma como jugaba con mis hijos cuarenta años antes.
El trabajo como expresión del ser
Ya casi no recordaba lo bien que se siente el haber construido una vida alrededor de las actividades que más disfruto, y fue interesante recordar como eso trajo más abundancia de la que en realidad necesitaba, de una forma natural, casi involuntaria.
Y volví a sentir lo afortunado que fui por haber descubierto a tiempo que vale la pena hacer el esfuerzo que sea necesario para dedicarse a las cosas que más se disfrutan, y cómo desde ese momento dejé de ver el trabajo como una carga y comencé a verlo como una expresión de lo que en realidad soy.