5: Ideas saliendo de las orejas

Tengo en este momento una gran oportunidad. No sé si es mi segunda o mi tercera, tal vez incluso haya tenido más de las que puedo recordar conscientemente. Pero digamos que es mi segunda para que suene más “importante”.

 

Estoy atravesando un período de creatividad intensa, tanto que es difícil operar en la dimensión práctica de la vida. No sé si han experimentado eso alguna vez, pero es una fase en la que lo que quiero es producir y producir mientras todo lo demás se ve como distracción. Es un esfuerzo tener que interrumpir la actividad para comer, o para hacer algún mandado, o para bañarse, o para dormir. Ya he estado aquí antes, pero ahora esta nueva ola me llega con mucha más madurez tanto en la vida como en los negocios, por lo que estoy en mejor posición para lograr filtrar ese torrente de ideas a través de procesos de planificación y organización para que su desarrollo se vuelva factible, todo eso sin matar por asfixia la creatividad que me sale por cada poro.

 

Creo que hay palabras clave que debo respetar. Priorización es una de ellas. ¿De todas las ideas que tengo, hay algunas más prioritarias que otras? Calendarización es otra. ¿Cuándo quiero que esos proyectos comiencen a desarrollarse? Es necesario desarrollar una visión global integradora para así poder definir mi gran objetivo. Luego necesito listar todas las ideas que tengo, como un menú general. Luego voy a tener que priorizar para que cuando me toque escoger entre empujar una o empujar otra la decisión sea fácil. Después voy a tener que poner algún tiempo a su desarrollo, contestando preguntas clave como cuando me gustaría que cada idea sea implementada y después caminar para atrás y definir en base a esos tiempos, cuando debería comenzar cada implementación. O simplemente definir como una tarea de autodisciplina, cuando me gustaría empezar el desarrollo de cada una. Si, me gusta más así. ¿Qué se yo cuando voy a terminar? Eso depende de millones de factores. Pero cuando empezar, eso depende solo de mí.

 

Luego deberá venir la construcción de una agenda de trabajo especifica que me permita atender cada una en su justa medida aun a través del océano de distracciones de la vida diaria. Y el primer punto de esa agenda debería ser una estimación de los recursos necesarios para el desarrollo de cada idea. El segundo es identificar posibles sitios donde esos recursos se encuentren en este momento y el tercero es ir a buscarlos. No se mira tan complicado la verdad.

 

Esta mañana, después de bombardear a mi esposa durante el desayuno con varias de las ideas en mi cabeza, manejando hacia la oficina puse una canción cuya letra capto mi atención completa:

 

“… I wish you’d drop what you’re doing

And get on the case

We could blow this existence

Right out into space…

 

… Let’s go there today

Go today, go today

Every way, right away…

… Let’s go ‘cause we can’t hold back no more

There’s no way…”

 

¿Mensajes o casualidades? En 20 años sabremos.

4: Perspectiva

camino enredado

No hay nada como un par de malas semanas para recuperar alguna perspectiva sobre la vida. Y es increíble como una buena racha puede hacer que perdamos la perspectiva por completo.

Yo he notado algunas tendencias en mi vida que se repiten y repiten como ciclos. Una es que cuando me ha tocado fajarme por conseguir los recursos necesarios para el mantenimiento mío y de mi familia, las ganas de cambiar el mundo se reducen bastante, incluso desaparecen. Pero en cuanto esa sobrevivencia está segura, salen de nuevo, y mientras más seguro me sienta más fuerza toman. Yo lo considero interesante pues contrasta con lo que veo en muchas de las personas que me rodean. En ellas el espíritu emprendedor sale cuando están necesitados y se apaga en el momento en el que esa necesidad se llena. Esas personas son por lo general muy responsables en un empleo, pero les cuesta mucho darle la misma seriedad y dedicación a un emprendimiento personal. Nada malo en eso, no estoy juzgando ni diciendo que una es mejor que otra. Solo estoy observando.

La otra tendencia es que cuando las cosas están tranquilas mi ego toma fuerza. Cuando las cosas dejan de estar tranquilas mi lado espiritual sale a flote. Tal vez sea un mecanismo de defensa, así como otras personas rezan o van a la iglesia, pero estoy comenzando a entender (de verdad entender, con todo el cuerpo, no solo intelectualmente), que esas temporadas agitadas me permiten reconectarme con lo más importante, y eso las vuelve muy valiosas. Yo se que el mundo esta lleno de frases motivacionales que dicen que lo malo pasa por una razón o que no hay mal que por bien no venga, pero esto que escribo aquí va mucho mas allá de eso. No es una creencia o algo que me ayuda a mantenerme motivado. Es algo más íntimo, más profundo. Es el amanecer en mi conciencia de la certeza de que no hay nada malo en realidad, y que lo que interpretamos como “malo” es solo algo que se aleja de nuestros planes y del apego que sentimos por ellos. Y, aun así, sigo creyendo que tenemos que planificar, tenemos que construir mentalmente la vida que creemos merecer, y tenemos que trabajar proactivamente y con constancia para construirla. Si entendemos que no hay una línea recta a esa vida ideal sino un camino lleno de curvas será más fácil disfrutar ese camino, aunque a veces parezca que vamos en la dirección contraria a la que deseamos. Esta es la dimensión practica de la vida, y es la más sencilla.

También estoy comenzando a descubrir una dimensión mágica de la vida, oculta e inmune a cualquier intento practico por influenciarla. Esta dimensión es contraintuitiva y las relaciones de acción y reacción a las que estamos acostumbrados en la dimensión práctica, o no se aplican del todo o se aplican de una forma diferente. Mi intuición me dice que es aquí donde nosotros mismos definimos el destino final al que queremos llegar, y el truco está en aprender a como platicar con esta parte de nuestra existencia para poder alinear lo práctico y lo mágico. Si la vida es un baile, es uno que se baila entre dos: lo práctico y lo mágico, lo visible y lo invisible. Yo soy muy malo bailando, pero algo me dice que si quiero llegar a donde quiero, voy a tener que aprender al menos un par de pasos de esta danza.

3: De partes prohibidas, sapos, niños y del gozo de las cosas sencillas

Hoy parecía un día normal. Me levanté a la misma hora, seguí mi misma rutina mañanera, manejé a la oficina, trabajé todo el día y manejé de regreso a la casa por la noche como siempre hago. No tenía idea de la invitación que la vida, en complicidad con mi esposa, me tenía preparada. Véanla ustedes mismos.

spin

Ahí estaba, invitándome a montarla. Una bicicleta de tiempo compartido. La marca es www.spin.pm y con un app y una tarjeta de crédito se puede rentar la bici pagando 1 dólar por cada media hora, dejándola ahí mismo donde sea que se termine de usar, teniendo solo el cuidado de estacionarla bien.

Supongo que han de haber mejores bicicletas, pero dicen que así como es el niño es la pedrada, o así como es el sapo es el juguete…. Ya me enredé, pero el punto es que para la calidad de ciclista que soy en este momento, incluso esa bici sencilla me queda grande.

Cosas de la vida, que una bici sencilla y un ciclista mediocre pudieron de todas maneras disfrutar mucho media hora de ejercicio. Al final, cuando me bajé, me dolían partes del cuerpo que no sería apropiado mencionar aquí y caminaba como vaquero, pero me sentía relajado y descansado mentalmente.

Les comento en confianza que no extrañé los baches en las calles ni las alcantarillas sin tapadera. Tampoco extrañé a los perros sin correa ni a los manudos. Por otro lado, extrañé intensamente las pulperías en cada esquina o las ventas ambulantes, porque ya estaba lejos de la casa cuando me di cuenta de que no había llevado agua y el único lugar para comprar estaba a 4 millas.

Me alegra saber que a mitad de mi cuarta década aún sigo descubriendo nuevos placeres. La vida es realmente interesante.

Hasta la próxima!