Mi abuelo Meme no fue un hombre muy exitoso bajo prácticamente ningún estándar.
No hizo mucho dinero, tampoco fue famoso y nunca llegó a ocupar alguna posición de poder público o privado.
Cometió muchísimos errores, despreció e irrespetó el futuro constantemente, nunca tuvo mucho cariño por la planificación y no recuerdo que en realidad se esforzara mucho por algo alguna vez en su vida.
Y sin embargo puedo decir con confianza que fue uno de los hombres que más ha influido en mi vida, a pesar de que hoy me enorgullezco de ser casi el exacto opuesto a todo eso que acabo de decir para describirlo.
La paradoja del éxito y la autoestima
Siempre me miró como su hijo menor en lugar de su nieto.
Siempre me demostró abiertamente cuanto me quería, no con caricias o palabras, pero con hechos irrefutables, un día tras otro durante las décadas que convivimos.
Fue esa actitud de amor realmente incondicional, a pesar de mis malcriadezas, a pesar de mis rebeldías, a pesar de hacer las cosas que me pedían o de ignorarlas olímpicamente, a pesar de ignorar constantemente su autoridad, la que me instiló un sentimiento de merecer ser aceptado exactamente como soy y de no tener que cambiar a menos que yo así lo estimara necesario.
En fin, le dio un levantón a mi autoestima que aun hoy, cuando me tiro de cabeza para conseguir algo sin que el miedo me detenga, es a él a quien en secreto agradezco, pues fue él quien sin haber nunca perseguido nada en serio, me enseñó como perseguir algo.
Fue él quien sin nunca aspirar más que a cosas sencillas, me reveló mi derecho a aspirar por las cosas más grandes que este mundo puede ofrecer.
Fue él, quien a pesar de no haber logrado casi nada en su vida, me demostró que valgo suficiente como para lograrlo todo.
Nunca he visto a alguien tan mal encarado que cayera tan bien como él lo hacía.
Nunca he conocido a alguien que aguantara tan poco de los demás y al mismo tiempo fuera percibido como alguien tan querido por todos.
Nuca he visto a alguien haber hecho tan poco en su vida mientras era al mismo tiempo tan inspirador para ir a perseguir las estrellas.
Vivir sin filtros
Aprendió inglés él solo y andaba constantemente buscando opciones para practicarlo.
Aprendió unas pocas poesías y cualquier excusa era buena para declamarlas.
El apasionado del boxeo más pacífico que alguna vez ha existido era tan sincero y vivía con tan pocos filtros que nunca podía contar un chiste sin empezar a morirse de la risa desde la mitad del cuento.
Madrugador empedernido, ex militar, alcohólico desde muy joven y hasta el día de su muerte, siempre de mi lado en cualquier discusión, independientemente de si tuviera o no la razón, y más bien creo que especialmente cuando no la tenía.