Si ese fuera el caso, entonces una vez más la acción sería la mejor respuesta, esta vez enfocada en buscar cuanto antes una nueva línea de trabajo, más en línea con nuestras preferencias.
Otra situación con la que me encuentro constantemente es la persona que añora poder ganarse la vida de manera independiente, sin estar limitado por un empleo que casi siempre viene con horarios, calendarios y jefes.
Aquí aplica el mismo principio, la acción enfocada en diseñar e implementar opciones para generar ingresos de forma independiente.
Esa es la única respuesta que a mi criterio tiene sentido, todo lo demas es “quejadera poco fértil”, como dice un buen amigo.
El ciclo más dañino para nuestra auto-confianza es el de preocupación-inactividad-remordimiento.
Me preocupa algo, pero no hago todo lo que puedo por remover la causa de esa preocupación y eso me genera después remordimientos por no haber reaccionado a tiempo.
Por suerte la solución es muy sencilla: deje de pensar, analizar, soñar.
Comience a hacer.
¿Cuándo? En este momento. Olvidese de la cultura “esque”: es que no tuve tiempo, es que me enrede en otra cosa, es que, es que, es que…
Ese “hacer” bien puede tomar la forma en un inicio de investigación, estudio, planificación.
No necesariamente hay que salir corriendo a ejecutar pues eso puede traer errores, pero comenzar a tomar los pasos necesarios para avanzar es, a mi criterio, la mejor opción siempre, pues en el mejor de los casos resolvemos la situación, y en el peor, si la situación nos termina venciendo, habremos dejado todo en la cancha y eso es todo lo que podemos exigirnos a nosotros mismos.