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Me veo claramente…

Cuando logro prestar atención me doy cuenta de que todo lo que me rodea esta dispuesto y alegre de compartir su sabiduría conmigo.

Un poco de silencio y descubro lo que mis ojos me quieren mostrar. Un poco más adentro y descubro lo que mis oídos quieren que escuche. Un poco más aún y puedo sentir lo que mi cuerpo me esta diciendo con sus sensaciones.

En ese estado de silencio, si enfoco mi atención hacia afuera descubro un mundo nuevo, hormigas trabajando sin cesar, ardillas corriendo, el viento y las flores jugando, las nubes se deslizan, la montaña observa todo a lo lejos, firme, segura.

Si enfoco mi atención hacia adentro me descubro a mí mismo, por capas, primero mi cuerpo, la temperatura esta un poco fría, la silla no es muy cómoda, los hombros relajados, mis manos palpitan al ritmo de mi corazón, la respiración es lenta, abdominal y profunda.

En la siguiente capa encuentro mis pensamientos que no paran: “¿porqué no estas mejor haciendo algo más productivo? No, esto es lo correcto, voy por buen camino… Anota antes que se te olvide que tienes que terminar de editar el podcast… Hoy es día familiar, deberías estar con ellos. Voy a estar con ellos, en cuanto termine de cargar las baterías… después, siempre después…”

Mezclados con mis pensamientos, tal vez producto de ellos o tal vez produciéndolos, están mis emociones. Mientras más me apego a un pensamiento, más levanto una emoción, mientras más dejo mis pensamientos fluir, como un espectador de mi propia mente, más logro llegar hasta la paz que esta detrás de cada emoción, a ese silencio que envuelve cada sonido, a ese vacío lleno solamente de vida. Me siento bien, me siento optimista, lleno de energía, confío en el proceso, confío en mi.

En el rincón esta una esquina de remordimiento por el tiempo no compartido con mis compañeros de viaje, por las palabras que no puedo decir, por los sentimientos que no puedo expresar. La sensación general es felicidad, me siento bien con la persona en la que me estoy convirtiendo, me gusta mucho mi vida.

En la siguiente capa estoy yo, más allá de la forma, mas allá del tiempo. Yo, el mismo que me ha acompañado desde el comienzo de este viaje, el mismo que miraba el mundo a través de ojos de niño, el mismo que aconsejaba al adolescente cuando su intensidad desbordaba, el mismo que me ha tomado de la mano en los momentos más difíciles, el mismo que ha celebrado emocionado mis éxitos. Yo, mas allá de la forma. El que mira ahora el mundo a través de ojos maduros, el que planifica conmigo los próximos pasos, el mismo que mira emocionado el futuro mientras se desenvuelve a medida se convierte en presente. ¿Soy uno o somos varios?

Ahora voy de regreso, a la vida externa, a la de trabajos, pendientes, problemas, éxitos y fracasos, subidas y bajadas. Se ve tan claramente todo coexistiendo al mismo tiempo y en el mismo lugar. No es necesario viajar para llegar al destino. Nunca hemos ido a ninguna parte que no sea aquí y donde sea que vaya seguirá siendo aquí.

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