La toma de acción, primer paso en el camino hacia cualquier lado

 

primeros pasos

Photo by Alexander Dummer on Unsplash

 

Dice un dicho famoso que hasta un viaje de mil kilómetros comienza con el primer paso. Y yo le sumo a ese dicho que ese primer paso es simultáneamente el más difícil y el más importante.

Cuantos planes, cuantas aspiraciones, cuantos sueños nunca llegan a ser, pues el que los imaginó nunca tomó el primer paso concreto hacia su realización. Eso es un gran desperdicio, pues de las miles de oportunidades que aparecen en nuestras vidas cada día, solo somos capaces de identificar unas pocas, muy pocas, y encima, para esas poquísimas oportunidades que sí logramos ver, nunca llegamos a dar ni el primer paso para aprovecharlas.

Yo he venido observando a través de los años una tendencia casi compulsiva e inconsciente de parte de la mayoría de las personas, a tratar de retrasar la toma de ese primer paso, empujándolo siempre un poquito para adelante en el futuro. Más tarde, mañana, en cuanto termine esto, después de navidad, cuando me case, cuando consiga trabajo, etc. etc. etc.

Me imagino que las causas psicológicas detrás de este comportamiento han de ser variadas y supongo también que han de haber tratados extensos sobre ellas. Maestrías, doctorados y bibliotecas enteras han de estar dedicadas a su estudio.

A mí no me interesa mucho eso, pues en mi propia vida y en la vida de muchas personas de mi círculo íntimo he visto una y otra vez cuál es la solución a esta situación: hay que empezar. Simple. Tan simple que tal vez no sea suficiente para nuestras mentes y por eso estemos como esperando más información al respecto. Pero no es necesaria más información. Lo ÚNICO necesario para empezar es empezar.

Y léase bien que dije simple, no fácil. No es lo mismo. Yo se que puede ser muy difícil, yo sé que tendremos que llevarnos de encuentro años de “sabiduría” popular, años de aprendizaje obtenido de nuestros ancestros, amigos, profesores, y de casi cuánta figura de autoridad existe. Yo sé que tendremos que sobrepasar el miedo al fracaso, al ridículo y a los potenciales problemas que eso nos puede traer. Y, aun así, si queremos vivir una vida libre de remordimientos, una en la que valientemente hayamos explorado los límites de nuestras capacidades y por lo tanto nos podemos morir tranquilos, con una sonrisa en la boca, tenemos que hacerlo.

Tenemos que dar ese primer paso.

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