La mejor respuesta a la preocupación

Toda mi vida he creído que la mejor respuesta a cualquier preocupación es ocuparse en resolver lo que está generando la preocupación. De esa forma, si la preocupación es generada por cuestiones de dinero, una causa muy común en nuestros tiempos, la mejor respuesta será ocuparse en eliminar esa causa, ya sea buscando formas para generar más dinero, identificando formas de gastar menos, o ambas.

Si la preocupación viniera por el lado de la salud, la mejor respuesta será ocuparse en averiguar las causas verdaderas del problema y realizar los ajustes necesarios en nuestra vida para eliminar la causa, y dependiendo del avance del problema, eso puede significar desde pequeños cambios en nuestro estilo de vida (ejercicio, dieta, descanso, etc.), hasta complejas intervenciones mayores realizadas por médicos especialistas. De cualquier forma, considero que trascender la preocupación generada por la duda y llegar hasta la acción, es siempre la mejor respuesta.

Para los que nos ganamos la vida como empleados, una fuente de preocupación será siempre el riesgo de perder vigencia en la organización en que trabajamos y convertirnos en “sacrificables”. La mejor reacción será mantenerse siempre al día, actualizándose permanentemente con nuevas tecnologías y los avances relevantes en el campo de acción escogido. Además, es vital que consistentemente demos más de lo que se espera de nosotros, colaborando con todo lo que podamos todo el tiempo y por supuesto, asegurarse que la gente correcta esté al tanto de esos esfuerzos.  Nunca he entendido bien a los que estando preocupados por su permanencia en una organización, dicen a cada rato “eso no me toca a mí”, o trabajan viendo el reloj a cada minuto, añorando la hora de salida. Si ese fuera el caso, entonces una vez más la acción sería la mejor respuesta, esta vez enfocada en buscar cuanto antes una nueva línea de trabajo, más en línea con nuestras preferencias.

Otra situación con la que me encuentro constantemente es la persona que añora poder ganarse la vida de manera independiente, sin estar limitado por un empleo que casi siempre viene con horarios, calendarios y jefes. Aquí aplica el mismo principio, la acción enfocada en diseñar e implementar opciones para generar ingresos de forma independiente. Esa es la única respuesta que a mi criterio tiene sentido, todo lo demas es “quejadera poco fértil”, como dice un buen amigo.

El ciclo más dañino para nuestra auto-confianza es el de preocupación-inactividad-remordimiento.  Me preocupa algo, pero no hago todo lo que puedo por remover la causa de esa preocupación y eso me genera después remordimientos por no haber reaccionado a tiempo.  Por suerte la solución es muy sencilla: deje de pensar, analizar, soñar. Comience a hacer. ¿Cuándo? En este momento. Olvidese de la cultura “esque”: es que no tuve tiempo, es que me enrede en otra cosa, es que, es que, es que…

Ese “hacer” bien puede tomar la forma en un inicio de investigación, estudio, planificación. No necesariamente hay que salir corriendo a ejecutar pues eso puede traer errores, pero comenzar a tomar los pasos necesarios para avanzar es, a mi criterio, la mejor opción siempre, pues en el mejor de los casos resolvemos la situación, y en el peor, si la situación nos termina venciendo, habremos dejado todo en la cancha y eso es todo lo que podemos exigirnos a nosotros mismos.

Preocupacion Accion

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