Aprendí que el trabajo físico puede ser cansado y difícil, sin embargo, aprendí que es mucho más difícil poder mantener el enfoque en las cosas que deseamos cuando se tiene enfrente una batería de circunstancias contrarias a nuestros deseos. Casi de manera espontánea, involuntaria e inconsciente, cuando esas circunstancias aparecen, nos obsesionamos con ellas, al punto que no podemos pensar en nada más. Cuando eso ocurre, nuestro esfuerzo más importante debe ser para quitarle la atención y volver a concentrarnos en nuestro procesador de textos para reescribir lo que no nos está gustando.
La verdadera libertad: Más allá de las circunstancias
Con toda sinceridad creo que ese es el trabajo más difícil que se nos puede pedir hacer, y por eso, quien lo aprende, tiene la responsabilidad de compartirlo con cuantas personas pueda, pues de esa forma estará contribuyendo de una manera muy concreta a la construcción de un mundo mejor.
Cuando logré ver estos puntos, aun en medio de la tormenta que me estaba cayendo, de manera inmediata y como por arte de magia las cosas comenzaron a mejorar. Las circunstancias más complejas se resolvieron, los obstáculos más grandes fueron removidos, y tal vez el más importante de todos los cambios experimentados durante ese período es que mi aceptación de lo que estaba pasando, así como de todas las cosas “malas” (sí, de nuevo entre comillas), que podía imaginarme en mi futuro, creció a un level hasta el cual ya no importaban más, pues pasara lo que pasara, tenía la absoluta convicción de poder cambiarlo simplemente reescribiendo el libreto en mi mente y en mi corazón. En menos de 60 días recuperé mi salud, recuperé mi estabilidad, recuperé mi habilidad para seguir construyendo mi vida ideal sin distracciones.
Aun no he llegado al punto donde veo mi futuro con certeza absoluta, pero con toda seguridad ya llegué a la estación intermedia desde donde lo veo como la materialización exacta de las cosas que mayor bien van a hacerle a mi alma en su camino eterno. Lo veo con la absoluta confianza que me da mi papel de co-creador y aun si me distraigo de nuevo y empiezo a concentrarme en las cosas que no quiero, comprendo claramente donde debo poner mi atención para cambiar esas circunstancias a otras más en línea con mis deseos.
Aunque falta mucho camino por recorrer, ya empiezo a sentir lo que se siente ser libre de la más grande esclavitud de nuestros tiempos: la esclavitud de las circunstancias. Y eso no lo cambiaría ni por 1.2 billones de dólares.