Hoy quiero saludar a aquellos a los que rara vez saludan.
Hoy quiero hablar a los que nunca le hablan.
Hoy quiero atender a aquellos a los que nunca atienden.
Hoy quiero reconocer a esos a los que nunca reconocen.
Rostros invisibles y luchas silenciosas
A la gordita que le han dicho “fea” durante toda su vida, Y, sin embargo, tratando de que él la vea, nunca se come completa la comida.
Al estudiante que le han dicho “tonto” desde que empezó primer grado, Y, sin embargo, invierte tiempo sin importar el monto, para al menos, no salir reprobado.
Al que nunca va a ganar un premio de nada, pues en nada muestra habilidades extraordinarias y tiene que dar una gran luchada para conseguir las cosas más ordinarias.
Esto es para para el que trabaja diariamente, vendiendo naranjas o barriendo, sin avergonzarse, y hace dos tiempos de comida generalmente, para que sus hijos coman tres y puedan educarse.
Y esto también es para el empresario, que ha dejado su salud en hacer crecer su empresa, solo para que después lo acusen de dinosaurio, capitalista desalmado, explotador, ave de presa