Cosas de la vida, que una bici sencilla y un ciclista mediocre pudieron de todas maneras disfrutar mucho media hora de ejercicio. Al final, cuando me bajé, me dolían partes del cuerpo que no sería apropiado mencionar aquí y caminaba como vaquero, pero me sentía relajado y descansado mentalmente.
Les comento en confianza que no extrañé los baches en las calles ni las alcantarillas sin tapadera. Tampoco extrañé a los perros sin correa ni a los manudos. Por otro lado, extrañé intensamente las pulperías en cada esquina o las ventas ambulantes, porque ya estaba lejos de la casa cuando me di cuenta de que no había llevado agua y el único lugar para comprar estaba a 4 millas.
Me alegra saber que a mitad de mi cuarta década aún sigo descubriendo nuevos placeres. La vida es realmente interesante.
Hasta la próxima!