Una foto que muestra cuanto me divierto al jugar con microfonos, videos, etc.
De la larga lista con que empecé este tramo del camino hace 45 años, solo me quedan tres cosas por lograr...

Bienvenidos a mi espacio digital.

Después de 25 años viviendo la vida del adulto, con responsabilidades de familia y ambiciones personales, he dado con varias herramientas que me han servido tanto en mi camino, que bien pueden ser tomados como útiles consejos de vida.

Compartirlos es la razón de ser de todo esta aventura digital.

 

Lo que de verdad disfruto

Soy un enamorado de la vida. De la vida real, de esa que te saca lágrimas.

Irónico que solo haya llorado tres veces en los últimos 20 años, y las tres coinciden con un nacimiento. Lloré cuando nació mi hijo, lloré cuando nació mi hija y lloré cuando nació un cálculo renal que tuve que expulsar hace más de una década.

Tal vez sea por esta escasez de lágrimas que solo envidio a los que lloran por todo. Siempre he creído que ellos viven más intensamente que yo.

Soy un viajero empedernido y lo hago constantemente.

He hecho viajes muy interesantes en auto y aún más interesantes en avión.

Sin embargo, prefiero los que hago con mis planes hacia el futuro y con mis recuerdos hacia el pasado, y estoy al tanto de que es en el presente donde los estoy disfrutando.

Desde que recuerdo he estado ensayando proyectos, tratando de averiguar cómo funcionan las cosas y descifrando por qué las cosas suceden como suceden.

Si tuviera que definirme

Si me tocara definirme diría con confianza que soy simplemente un empleado y diría además que tengo dos empleos: buscador y hombre de familia.

En mis ratos libres trabajo, los fines de semana estudio por las mañanas y por las tardes me ocupo en proyectos que tal vez nunca lleguen a ver la luz del día, aunque nunca se sabe.

He sido tan bien tratado en esta ronda que prácticamente no tengo ningún deseo. 

 

Lo que falta

De la larga lista con que empecé este tramo del camino hace 45 años, solo me quedan tres cosas por lograr: un título de alguna universidad Ivy League, un mercedes benz G550 negro mate y un valor neto de 1.2 billones de dólares. 

Las primeras dos son egoísmo puro.

La tercera, extrañamente, no. Difícil de creer, pero ese dinero no es para mi o mi familia, nosotros tenemos todo lo que necesitamos y en este momento en este planeta eso es un gran mérito y un privilegio. 

Ese dinero es para permitir que personas por lo menos 15% más inteligentes que yo pueda caminar la ruta idea-proyecto-empresa para generar, o bien nuevas soluciones a viejos problemas, o bien viejas soluciones a nuevos problemas.

Ahí les voy contando como nos va saliendo todo.