Si pudiera elegir…

silhouette of a road signage during golden hour

Sabina dice en una canción lo que escogería si pudiera escoger cualquier vida:

“Pero si me dan a elegir, Entre todas las vidas yo escojo

La del pirata cojo, Con pata de palo,

Con parche en el ojo, Con cara de malo”

Bien por él. Yo escogería esta misma.

La del hondureño de clase media baja.

La del que le da tres vueltas al corcho del cinta azul para no olvidar nunca que tenia 27 años cuando se tomó por primera vez un trago de una botella con corcho.

La del que trabaja en inglés sin haber estudiado nunca ese idioma.

La del que a los 46 años aún no tiene nada que enseñar después de 25 años de 51 semanas al año de 90 horas de trabajo cada una.

La del que sueña como que tuviera 5 años, trabaja como que tuviera 20, disfruta como que fuera a vivir para siempre y agradece como que si cada mañana se ganara la lotería.

La del que no sabe si va a alcanzar fama y fortuna, pero sabe que se va a morir tratando, y ademas con una sonrisa en la boca.

Y como decía Fito en otra canción, agradecido hasta el infinito por compartir este viaje con mi esposa, que al igual que la Cecilia de Fito, “dice siempre lo que piensa y casi nunca piensa como yo”…

Vida de lujo, sin lujos. Vida abundante, sin dinero. Vida de libertad absoluta, absolutamente encadenado a mi familia, a mi trabajo, a mi sueño, a mi visión, y otra vez a mi sueño.

La del feliz, genuinamente feliz, con todo lo que necesita, casi todo lo que quiere y aún así, un hambre de logro digno de animal salvaje.

Ni idea si hay reencarnación y si la hay ni idea si podemos elegir. Si podemos elegir lo digo desde ahora: yo quiero reencarnar en Henry Paz, en Honduras, hijo de Gustavo y Vilma, esposo de Karelia, padre de Manuel y Karelia. Que más se puede pedir?

La toma de acción, primer paso en el camino hacia cualquier lado

 

primeros pasos

Photo by Alexander Dummer on Unsplash

 

Dice un dicho famoso que hasta un viaje de mil kilómetros comienza con el primer paso. Y yo le sumo a ese dicho que ese primer paso es simultáneamente el más difícil y el más importante.

Cuantos planes, cuantas aspiraciones, cuantos sueños nunca llegan a ser, pues el que los imaginó nunca tomó el primer paso concreto hacia su realización. Eso es un gran desperdicio, pues de las miles de oportunidades que aparecen en nuestras vidas cada día, solo somos capaces de identificar unas pocas, muy pocas, y encima, para esas poquísimas oportunidades que sí logramos ver, nunca llegamos a dar ni el primer paso para aprovecharlas.

Yo he venido observando a través de los años una tendencia casi compulsiva e inconsciente de parte de la mayoría de las personas, a tratar de retrasar la toma de ese primer paso, empujándolo siempre un poquito para adelante en el futuro. Más tarde, mañana, en cuanto termine esto, después de navidad, cuando me case, cuando consiga trabajo, etc. etc. etc.

Me imagino que las causas psicológicas detrás de este comportamiento han de ser variadas y supongo también que han de haber tratados extensos sobre ellas. Maestrías, doctorados y bibliotecas enteras han de estar dedicadas a su estudio.

A mí no me interesa mucho eso, pues en mi propia vida y en la vida de muchas personas de mi círculo íntimo he visto una y otra vez cuál es la solución a esta situación: hay que empezar. Simple. Tan simple que tal vez no sea suficiente para nuestras mentes y por eso estemos como esperando más información al respecto. Pero no es necesaria más información. Lo ÚNICO necesario para empezar es empezar.

Y léase bien que dije simple, no fácil. No es lo mismo. Yo se que puede ser muy difícil, yo sé que tendremos que llevarnos de encuentro años de “sabiduría” popular, años de aprendizaje obtenido de nuestros ancestros, amigos, profesores, y de casi cuánta figura de autoridad existe. Yo sé que tendremos que sobrepasar el miedo al fracaso, al ridículo y a los potenciales problemas que eso nos puede traer. Y, aun así, si queremos vivir una vida libre de remordimientos, una en la que valientemente hayamos explorado los límites de nuestras capacidades y por lo tanto nos podemos morir tranquilos, con una sonrisa en la boca, tenemos que hacerlo.

Tenemos que dar ese primer paso.

Ciclos dentro de ciclos dentro de ciclos…

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Photo by Natalya Letunova on Unsplash

 

Este año me ha resultado más evidente que nunca que la vida se compone de muchos ciclos, unos de corta duración, tomando apenas horas en completarse, otros toman días o semanas, mientras que otros requieren años y aún hay otros tan largos que ni siquiera podemos percibirlos desde nuestra perspectiva humana de tan solo unas pocas décadas de duración.

Este año me ha mostrado muy claramente como lo que percibimos como altos y bajos en nuestras vidas no es más que el reflejo en cuatro dimensiones (ancho, largo, alto y futuro), de algo mucho más grande, de un ciclo de constante enseñanza, por medio del cual la vida, o la imagen que cada uno tenga de Dios, nos imparte las lecciones necesarias para crecer.

Todos estamos recorriendo un viaje, ya sea que nos demos cuenta o no, que nos va a llevar desde los niveles de conciencia cercanos a los animales, donde la existencia diaria es una constante lucha por sobrevivir, hasta los más elevados niveles de auto realización, donde, siguiendo los patrones del carbón que se cristaliza en diamante, nosotros también llegaremos a realizar nuestro cristo interior.

Pero no es un viaje en línea recta. Ese sería un viaje muy aburrido para el creativo diseñador de este universo. Es una larguísima cadena de ciclos que se anidan unos dentro de otros, y que hacen que pasemos por situaciones parecidas una y otra vez, y sin embargo las experiencias y las lecciones que derivamos de ellas, de alguna forma no son nunca las mismas.

Cada día amanece, y comenzando con la primera batalla del día contra el colchón y las cobijas, hasta cuando toca retirarse a descansar por la noche, es un constante ciclo de decisiones que nos va a llevar, si “fracasamos”, a postponer las actividades más importantes, dejando para mañana lo que bien pudimos hacer hoy, o, si tenemos “éxito”, a hacer lo que ese día tenemos que hacer, en un espiral ascendente que nos llevará poco a poco hasta donde nuestra visión para ese día y nuestra diligencia nos lo permitan. Cada nuevo día es un ciclo de prueba y “error”, de constantes micro fracasos y ocasionales “éxitos”.

Para mí, que siempre estoy emprendiendo nuevas cosas y nuevos proyectos, es muy interesante ver como cada nuevo proyecto me lleva por un camino lleno de pruebas y “errores”, y cada pocas semanas o meses un “éxito” ocasional me permite dar un paso adelante, un pequeño avance que me pone en una situación completamente diferente a la que estaba hace apenas pocos días, y otro ciclo comienza, lleno de más ensayos, de más “errores”, hasta que algunos meses después ocurre otro avance, y con él comienza otro ciclo, en un espiral ascendente que me llevará eventualmente hasta donde mi visión para ese particular proyecto y mi enfoque me lo permitan. Cada nuevo proyecto es un ciclo de prueba y “error”, de pequeños “fracasos” constantes y eventuales “éxitos”.

También experimentamos otro ciclo,  que puede tomar décadas en completarse, y que en esencia se parece mucho a los otros más pequeños que acabamos de describir, en el sentido que también está lleno de ensayos, de nuevos comienzos, de aparentes retrocesos, lleno de “fracasos” más grandes, hasta que cada cierta cantidad de años se da un “éxito” que permite el avance a un nuevo nivel, ya sea de ingresos, de experiencias, incluso de ciudades y de países, en un espiral ascendente que nos llevará eventualmente hasta donde nuestra visión en la vida y nuestra perseverancia nos permitan.  La vida entera es un ciclo de grandes “fracasos” y eventuales “éxitos”.

Viendo la vida de esta manera, es evidente que nuestro concepto de “fracaso” como algo que hay que evitar a toda costa, y de “éxito” como el objetivo final de nuestra existencia, sencillamente no corresponde a la realidad. Abrace sus fracasos, ellos marcan el nuevo punto de partida y de ellos se derivan los aprendizajes necesarios para que su próximo ciclo sea un poco mejor, un poco más arriba en la escalera de su vida. Celebre sus exitos, pues esa es la retroalimentacion divina que le dice cuanto ha aprendido. Y atesore sus sueños, pues ellos serán el combustible que le permitirá llegar hasta donde se supone que deba llegar.

Feliz Semana Santa 2019!