Dentro de ese gran marco aparece el “querer”, personificado en mis gustos y preferencias, sirviendo como guía más detallado de lo que se supone debo hacer en el día a día.
No todos venimos a hacer lo mismo, y por eso no todos venimos con las mismas habilidades y preferencias.
Lo más eficiente me parece que es unirse con otros para complementar nuestras debilidades y pulir al máximo nuestras fortalezas para servir a esa alianza con excelencia.
Por eso la importancia de auto conocernos y de desarrollar los hábitos correctos es tan alta, pues solo así podremos distinguir que sale de nuestro interior y que es importado y a veces hasta impuesto por la sociedad que nos rodea.
Las señales de precaución y mejora
Y por último está el poder, mostrándonos simultáneamente señales importantes de precaución y de mejora.
Su gran sentido de responsabilidad nos dice que, si algo podemos hacer hoy, tenemos la obligación de hacerlo (deber).
Y si algo queremos hacer y sentimos que debemos hacer, pero no podemos, tenemos la obligación de desarrollarnos hasta que podamos hacerlo.
Al mismo tiempo nos dice que no podemos hacerlo todo al mismo tiempo, que no podemos cambiar el mundo solos, que no podemos ignorar a nuestros compañeros de viaje y todo lo que aportan a nuestras vidas, que no podemos ver de menos la necesidad de descanso, que no podemos huir de la necesidad de convivencia social, que no podemos tomar por sentado a nuestro circulo íntimo, y que, si ignorando estas advertencias, decidimos hacer cualquiera de estas cosas, no podremos después escapar a las consecuencias de nuestros actos.
Gracias a los tres reyes magos por tanta sabiduría, valida valida en cualquier época del año.