Ciclos dentro de ciclos dentro de ciclos…

spiral

 

Photo by Natalya Letunova on Unsplash

 

Este año me ha resultado más evidente que nunca que la vida se compone de muchos ciclos, unos de corta duración, tomando apenas horas en completarse, otros toman días o semanas, mientras que otros requieren años y aún hay otros tan largos que ni siquiera podemos percibirlos desde nuestra perspectiva humana de tan solo unas pocas décadas de duración.

Este año me ha mostrado muy claramente como lo que percibimos como altos y bajos en nuestras vidas no es más que el reflejo en cuatro dimensiones (ancho, largo, alto y futuro), de algo mucho más grande, de un ciclo de constante enseñanza, por medio del cual la vida, o la imagen que cada uno tenga de Dios, nos imparte las lecciones necesarias para crecer.

Todos estamos recorriendo un viaje, ya sea que nos demos cuenta o no, que nos va a llevar desde los niveles de conciencia cercanos a los animales, donde la existencia diaria es una constante lucha por sobrevivir, hasta los más elevados niveles de auto realización, donde, siguiendo los patrones del carbón que se cristaliza en diamante, nosotros también llegaremos a realizar nuestro cristo interior.

Pero no es un viaje en línea recta. Ese sería un viaje muy aburrido para el creativo diseñador de este universo. Es una larguísima cadena de ciclos que se anidan unos dentro de otros, y que hacen que pasemos por situaciones parecidas una y otra vez, y sin embargo las experiencias y las lecciones que derivamos de ellas, de alguna forma no son nunca las mismas.

Cada día amanece, y comenzando con la primera batalla del día contra el colchón y las cobijas, hasta cuando toca retirarse a descansar por la noche, es un constante ciclo de decisiones que nos va a llevar, si “fracasamos”, a postponer las actividades más importantes, dejando para mañana lo que bien pudimos hacer hoy, o, si tenemos “éxito”, a hacer lo que ese día tenemos que hacer, en un espiral ascendente que nos llevará poco a poco hasta donde nuestra visión para ese día y nuestra diligencia nos lo permitan. Cada nuevo día es un ciclo de prueba y “error”, de constantes micro fracasos y ocasionales “éxitos”.

Para mí, que siempre estoy emprendiendo nuevas cosas y nuevos proyectos, es muy interesante ver como cada nuevo proyecto me lleva por un camino lleno de pruebas y “errores”, y cada pocas semanas o meses un “éxito” ocasional me permite dar un paso adelante, un pequeño avance que me pone en una situación completamente diferente a la que estaba hace apenas pocos días, y otro ciclo comienza, lleno de más ensayos, de más “errores”, hasta que algunos meses después ocurre otro avance, y con él comienza otro ciclo, en un espiral ascendente que me llevará eventualmente hasta donde mi visión para ese particular proyecto y mi enfoque me lo permitan. Cada nuevo proyecto es un ciclo de prueba y “error”, de pequeños “fracasos” constantes y eventuales “éxitos”.

También experimentamos otro ciclo,  que puede tomar décadas en completarse, y que en esencia se parece mucho a los otros más pequeños que acabamos de describir, en el sentido que también está lleno de ensayos, de nuevos comienzos, de aparentes retrocesos, lleno de “fracasos” más grandes, hasta que cada cierta cantidad de años se da un “éxito” que permite el avance a un nuevo nivel, ya sea de ingresos, de experiencias, incluso de ciudades y de países, en un espiral ascendente que nos llevará eventualmente hasta donde nuestra visión en la vida y nuestra perseverancia nos permitan.  La vida entera es un ciclo de grandes “fracasos” y eventuales “éxitos”.

Viendo la vida de esta manera, es evidente que nuestro concepto de “fracaso” como algo que hay que evitar a toda costa, y de “éxito” como el objetivo final de nuestra existencia, sencillamente no corresponde a la realidad. Abrace sus fracasos, ellos marcan el nuevo punto de partida y de ellos se derivan los aprendizajes necesarios para que su próximo ciclo sea un poco mejor, un poco más arriba en la escalera de su vida. Celebre sus exitos, pues esa es la retroalimentacion divina que le dice cuanto ha aprendido. Y atesore sus sueños, pues ellos serán el combustible que le permitirá llegar hasta donde se supone que deba llegar.

Feliz Semana Santa 2019!

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