¡¡Feliz Navidad!!

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Siempre me ha fascinado la celebración de la Navidad y desde muy pequeño recuerdo como esperaba estas fechas con mucha emoción. En aquellos años lo que más esperaba era los regalos de los familiares y la quema de pólvora, ambas costumbres en franco retroceso, la primera debida a la crisis económica crónica de grandes sectores de la sociedad y la segunda debido a que finalmente vamos entendiendo que es peligroso jugar con fuego.

En aquellos años creía que esta era una celebración universal, pero con el tiempo aprendí que en realidad era una celebración solo de los cristianos (un tercio de la población mundial más o menos), y que el cambio de año solo afectaba a los que vivíamos bajo el calendario gregoriano de forma que los chinos lo celebraran en Febrero del 2019, los islámicos en Agosto y la mayor parte de los budistas en Mayo, por dar tres ejemplos de estas excepciones.

Pero ninguno de esos datos, por interesantes y reveladores que sean, disminuyeron mi fascinación por esta temporada, pues la forma nunca me ha interesado tanto como el fondo de las cosas, y el fondo del espíritu navideño es muy agradable, y extremadamente necesario en estos momentos.

Me gusta la historia del nacimiento de Belén y aunque no estoy seguro si en realidad ocurrió, realmente no importa, pues mi celebración de esta noche nacerá en la intimidad de mi corazón tomando la forma de una luz que se deberá expresar después como solidaridad, apoyo, compañía, comprensión, honestidad, rectitud y sinceridad en mi accionar cotidiano.

Es esa luz la que va a alumbrar el camino que debo recorrer durante los próximos 365 días de mi calendario, y es con esa luz que debo ambientar mis relaciones con mi esposa, mis hijos, mis demás familiares, mis amigos, mis compañeros de trabajo, mis clientes y en general con todos los que tenga contacto.

Esa luz, si es la verdadera, no podrá ser dirigida solo para aquellos que piensen como yo, dejando por fuera a los que han escogido vivir su vida de manera diferente a la mía. Bienvenidos los conservadores y los liberales, los heterosexuales y los homosexuales, los cristianos, los judíos, los islámicos y los ateos. Los que miran el aborto como derecho de la mujer y los que lo miran como asesinato de inocentes. Los blancos, negros, cafés y amarillos. Los ruidosos y los callados, los tímidos y los extrovertidos, los jóvenes y los viejos, los pobres y ricos, los libres y los presos, los llenos de prejuicios y los de mentalidad abierta, los que me estiman y los que me desprecian, los que me ayudaron este año que termina y los que trabajaron abierta y decididamente en mi contra.

A todos sin excepción, mis deseos para que pasen una fiesta navideña en paz y para que los próximos 365 días de su calendario sean de mucho avance en sus respectivos caminos, y que estén llenos de Vida, así, con mayúscula, la de verdad, la que te saca lágrimas, a veces de alegría y a veces de tristeza. Prometo dar la bienvenida a las dos y aprovecharlas al máximo en el 2019. ¡¡Salud!!

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